relatos en escena

castillito y relojes

El pasado viernes 4 de junio se realizó Relatos en escena, segunda entrega del proyecto 2010 Imaginarios en la Casa de los Enanitos que organizo en la Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal (Secretaría de Extensión).


La propuesta integró dos escenas. Por un lado, en lo que fue la sala de estar de esta residencia, “la Casa de los Enanitos” (construida por Faustino Ripamonti a comienzos del siglo 20), transformada en un set audiovisual, sesionó el Taller de Historia Oral del CPC de Arguello, dirigido por Nélida Agueros.
Reunidos alrededor de una mesa y una merienda especial (galletas de avena y nueces caseras), un grupo de vecinos del barrio aportó sus testimonios, inéditas historias de la casa, e incluso fotografías que por primera vez nos acercaron a las imágenes del interior de esta residencia. Los relatos también reflotaron cómo era ese living, qué muebles había (”una vitrola aquí y una fila de esculturas”, comentó una señora que nació en la casa).
Este encuentro con la memoria oral del barrio dialogó con una puesta artística en el jardín (intervenciones visuales, sonoras y teatrales), de la comunidad educativa de la UBP. El parque de la casa resplandeció y revivió (foto) con los castillitos iluminados, el rincón de juegos, el castillito con sus múltiples horas y relojes que marcaron el tiempo hacia atrás.
Otros estuvieron iluminados con velas o con luces de colores; y la fuente del jardín también se iluminó con las imágenes proyectadas desde los árboles. Una obra sonora y la acción teatral de un grupo de personajes completó el clima de ensueño de esta propuesta que rescató los sonidos de los niños que habitaron la casa.

Participaron:

Nélida Milagros Agüeros e integrantes del Taller de Historia Oral Barrial CPC de Argüello (programa de la Dirección de Políticas Vecinales, Subsecretaría de Participación Ciudadana de la Municipalidad de Córdoba); Aulauniversitaria de la UBP; Gisela Di Marco, Alejandro Saya y Pablo Dagassan junto a los alumnos de Comunicación Audiovisual de la UBP; Mariel Bof dirigiendo el Elenco de Teatro de la UBP.

Autoría y coordinación del proyecto: Verónica Molas
Organiza e invita: Secretaría de Extensión de la UBP
Las próximas fechas, en agosto y octubre, aportarán más exposiciones, eventos y encuentros con la historia de Arguello y la casa.
Hasta entonces!
Vero Molas
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En 2010 vení a la Casa de los Enanitos!


imaginarios

tu propia vivencia


Desde comienzos del siglo 20, la casa donde hoy funciona la Sala de Exposiciones de la UBP es fuente de imaginarios en la comunidad. Por eso, obras colaborativas de fotografía, teatro y performance, memoria oral, escritura, diseño, arquitectura, y video tomarán este año los espacios de la casa: living, sótano, y jardín.


este miércoles 21 de abril a las 19 descubrí


“indicios”


En el primer evento del ciclo 2010 “Imaginarios en la Casa de los Enanitos” aparecen las primeras imágenes de un álbum de fotografías y personajes fantasmales que habitarán, esta vez, el living de la casa.

Participan

Paulo Jurgelenas y alumnos de las cátedras de Fotografía Carreras de Diseño y Arquitectura UBP/ Mariel Bof y Elenco Estable de Teatro UBP.

Coordina: Verónica Molas


entrada libre y gratuita


Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal

Secretaría de Extensión-UBP


Avenida Donato Álvarez 380, Argüello


Córdoba, Argentina

mutable

La última muestra del ciclo 2009, “Lo bello natural” de la Sala de Exposiciones de la UBP, pone en diálogo obras atraídas por la idea de la transformación de una materia que encarna pensamientos, proyectos que evocan los procesos de mutación de la naturaleza: dibujos de Leonardo Ceolin; mural de xilografías de Cecilia Luque; e instalaciones de Florencia Cava y Diego Arrascaeta.

la sensación del silencio

En las pinturas de Florencia Cava, un clima atmosférico va tornando lenta y sutilmente densa la escena pictórica. La oscuridad es sólo una apariencia, y en cada lugar impera un silencio generador, activo.

En las obras de “Tensión (es)”, de 2007 y 2008, la artista trabajó el espacio dentro de un plano bidimensional, en un evidente diálogo de un cuadro con otro y con el conjunto. Su pintura va hacia una profundidad que pone en tensión formas (o manchas) que aparecen flotando. La extrañeza no es casual, advierte la artista; es una búsqueda que favorece un espacio para que el espectador se interrogue sobre lo que ve: “formas (sin forma) que aparecen allí, expectantes”. En “Clases del silencio”, pincelada y mancha construyen  espacios/lugares profundos, gestuales y expresivos. “Me interesa lo que aparece allí donde uno se calla, las clases o formas que puede tomar el silencio, el sujeto en un escenario silencioso, la contemplación o la imagen como formas del silencio”, sugiere, al “detener la mirada sobre la carga matérica, lo minúsculo y el azar en esas pequeñas marcas”.

la multiplicación del gesto

Todos los rostros posibles. El movimiento y la espontaneidad del gesto, puestos como cartas sobre una mesa, componen el mural de xilografías en el que Cecilia Luque se autorretrata y nos mira al mismo tiempo. Operando a la manera de una estética pop, la artista se detiene en cada mínima transformación del gesto y su devenir en lo visual. Va graduando las imágenes de la más oscura a la más clara en diferentes intensidades, grises, donde la definición del rostro se diluye, se torna incierta. Y libera, también, algunas zonas del soporte, a las que deja vacías. El trayecto de este mural va de la fotografía a la xilografía, y de allí la artista propone una composición estallada. De 10 xilografías iniciales, la multiplicación resulta un mosaico de 100 imágenes. Pero la artista rompe la exactitud y suma un rostro más, una repetición que determina un número impar. 101; la progresión de cada retrato inicial da cuenta de las mutaciones imperceptibles del rostro y sus miles de rayas y curvas que ya no son rostro. Detalles que pueden leerse sólo descubriendo, jugando con su forma.

la impotencia de la palabra

En la obra de Diego Arrascaeta, el dibujo se sitúa como una escritura que penetra el espacio mudo de la pintura. La constante transformación de la línea es central. En esta exposición, el artista empapela literalmente un tramo del pasillo que permite el ingreso al sótano, con un mural compuesto de pequeños cuadros de madera, que en el conjunto aparecen casi como una huella, un murmullo que anticipa un grito, la vociferación de un mensaje que quiere hacerse oír, la rabia rebalsando, la impotencia de la palabra, o donde ésta se estrella, se rompe y no puede “decir”. Las inscripciones en las pinturas son por momentos señales mínimas, apenas visibles, o de lo contrario, presencia dramática. En otro tramo de su presentación, en  un recinto de ladrillos, el artista instala tres módulos compositivos: una cuadrícula de ladrillos añejos, que no están intervenidos, rescatados de antiguas construcciones; ladrillos intervenidos con los gestos de poemas abstractos; y ladrillos intervenidos con frases manuscritas, “Testigos de la impotencia”, obra que incluye aforismos suyos y de Fermín Aranda, a quien dedica esta muestra.

la animalidad de la línea

En estas obras de Leonardo Ceolin, las figuras se insinúan en una imagen que las devuelve a la vez desfiguradas, permeables a nuevas dimensiones y sentidos; imágenes, reflexiona el artista, en el que el gesto dibujado va mutando en otros, un devenir en el que el trazo muta la naturaleza de su vibración.

En su proceso creativo, el artista “desterritorializa la idea inicial”: en sus dibujos podemos ver el proceso en el cual la figura, “puerta de entrada” a la imagen, va hacia otras líneas de fuga, o hace también el camino inverso; a partir de una abstracción llega a una imagen que no se muestra enseguida. La animalidad atraviesa los dos trabajos que aquí presenta: en “Deseo transindividual”, esa animalidad está dada por la fuerza del trazo, en las partes zoomorfas del cuerpo, y en “Las tres metamorfosis del espíritu”, en los animales, personajes filosóficos de un estado de evolución del espíritu. “Deseo transindividual” se extiende como un paisaje activado por formas que devoran y copulan. La imagen, salvaje y sensual a la vez, contiene diferentes núcleos expresivos. El grafito sobre el papel le permite apasionar la composición, al intensificar esta voluntad en diferentes grados de saturación, en un horizonte abierto a una extraña forma que camina transmutándose.

Verónica Molas

Mutable

De 15 de octubre al 13 de noviembre.

Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal

Avenida Donato Álvarez 380, Argüello, Córdoba.

Lunes a viernes de 9 a 20.

Entrada libre y gratuita.

Mutable despide el ciclo 2009 en la UBP

mutable_arte

“Mutable” despide el ciclo 2009 en la UBP La Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal (avenida Donato Álvarez 380, Argüello) inaugura el jueves 15 a las 19, “Mutable”, la última muestra de su ciclo 2009. “Mutable” pone en diálogo obras atraídas por la idea de la transformación de una materia que encarna pensamientos, proyectos que evocan los procesos de mutación de la naturaleza: dibujos de Leonardo Ceolin; mural de xilografías de Cecilia Luque; e instalaciones de Florencia Cava y Diego Arrascaeta.

Producción: Verónica Molas. Mutable Inauguración: jueves 15 a las 19 Hasta el 13 de noviembre.

Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal Avenida Donato Álvarez 380, Argüello, Córdoba.

Lunes a viernes de 9 a 20.

Entrada libre y gratuita.

Organiza e invita: Secretaría de Extensión de la UBP.

Sobre “Mutable”: Esta muestra cierra el sentido del ciclo “Lo bello natural” (obras que toman a la naturaleza como modelo estético abriendo otros caminos posibles de lo visual), desde una perspectiva que amplifica la apertura y arbitrariedad de los proyectos artísticos. La muestra comienza con una buena dosis de gráfica en el hall principal, un mural estallado en 101 xilografías, 101 retratos en los que el gesto se expande y multiplica, obra de Cecilia Luque. A su alrededor, se exhiben dibujos en grafito de Leonardo Ceolin, dos trípticos atravesados por la idea de animalidad que la línea encarna, mutándose en cada trazo: “Deseo transindividual”, y “Las tres metamorfosis del espíritu”. En el sótano, Diego Arrascaeta construye una pared pictórica en las que el dibujo se sitúa como una escritura que penetra el espacio mudo de la pintura; además, en otro recinto, ladrillos rescatados de una obra en construcción, y otros intervenidos con frases que hablan de la impotencia de la palabra, a la vez que gritan su verdad. En una composición con pinturas, de Florencia Cava, finaliza el recorrido de “Mutable”, obras habitadas por el silencio y continua movilidad de las formas.

cierre ciclo UBP – 13 de noviembre

Una retrospectiva para darle el cierre al ciclo de la UBP. Mas información proximamente.

Reflejos en el bosque

paradise uno

Reflejos en el bosque

Los pastizales, el bosque, o el envolvente verde prefiguran formas que la creación artística toma como perspectiva, espacio de expresión, sensibilidad y pensamiento. Esta idea generó “Reflejos en el bosque”, segunda muestra del ciclo “Lo bello natural”, que abandona lo micro e ingresa a las profundidades vegetales y sus afinidades con la oscuridad, misterio, deseo e intimidad. La luz y las mutaciones son determinantes de las distintas composiciones boscosas. Y suman en ese camino, a la poesía y la arquitectura, como aliados a lo visual.

Cuerpos transformados

Luciana Martínez se rinde ante las imágenes del mundo natural. Sus pinturas y objetos recrean sus atmósferas, reviven su recuerdo. La naturaleza invade y avanza sobre sus creaciones encapsulando las figuras, contaminándolas y  modificando. En este proceso aparecen elementos inútiles, de descarte, incluso su propio cabello. La artista busca restaurar un “entorno de descanso”; y así su obra se vuelve naturaleza; las figuras se mimetizan con el paisaje, con sus colores, texturas, matices, líneas, formas y volúmenes. La artista mira perpleja este devenir, donde cuerpos invadidos por la naturaleza reposan en el paisaje, “y por fin hablan, hablan de admiración y reverencia”.

En “Paradise”, fotografías de Paula Soruco, tres chicas visitan un bosque-pantano. Julia Grellet es la chica fotografiada, Soledad Nicodemo, asistente y hablante, y Paula Soruco, quien fotografía y también habla. Las tres habitan por un instante ese lugar ligado a los rituales del habla, los cuentos, la historia, los mitos, los símbolos, donde la conciencia se altera. Bosque extraño, múltiple y vibrante en su proliferación de fibras manchadas de luz y sombra.

Estas fotos nacieron de una serie de poemas donde aparecen configuraciones orgánicas asociadas a urdimbres, follaje, arborescencias, árboles, ramajes, ríos y afluentes, configuraciones liquidas de la misma figura, mapas de venas en el cuerpo, nudos en el pelo. Las imágenes, ligadas a la experiencia femenina y la infancia, desenredan una enredadera en bosque, urdimbre vegetal de miles de tonalidades de la naturaleza a la luz y la sombra, donde el sol cruza entre el follaje. “Nada ni nadie entra en un bosque sin dejarse trasformar por millones de roces, verdes y sus hojas, tallos, luces cruzadas, sombras por donde de pronto corre un rayo de luz perfecto”, escribe la artista.

Miedo y deseo

En la penumbra, entre las sombras de los árboles, diminutas casitas irradian luces. Árboles secos, muertos, componen un bosque devastado en el que sobrevive una luminosidad. El juego de veladuras y trasparencias, de sensaciones ambiguas, en esta instalación de Eugenia Guevara, pone filtros a la percepción y deja entrever que la oscuridad puede ser a veces no tan oscura. Su maquinaria visual alude al misterio, pero también al miedo y al vacío, a una vivencia de pérdida o ausencia; en este ambiente el sujeto se piensa desde el paisaje.

Al lado, Maina Cordero, exhibe “Pida un deseo, desee”, un bosque de panaderos que se reflejan en el suelo como metáfora del deseo, perteneciente al cielo y a la tierra. La artista impulsa, invita a asomarse y actualizar un acto íntimo, privado: soplar el panadero, exhalando un pedido. La artista crea un pequeño bosque para aquellos que en algún momento dejaron de desear, como un espacio ritual posible. La figura principal de su obra, el panadero (pampa de semillas que resulta de la flor del diente de león) es aquí fuente de vida, imagen de una fuerza invisible que anima.

elementales formas

isabel hojaelementales formas de lo vegetal

Los pastos rozados por el viento en la pintura de Karina Plensa, movimiento que la artista restaura en la gran tela que abre esta exposición, anidó en mí, y desencadenó la idea de esta muestra, hoy bautizada como “elementales formas”. Casi en simultáneo, la belleza que Isabel Caccia extraía en sus fotografías a plantas y yuyos sacados del olvido, verdes sobrevivientes en la urbe gris, se enredaron naturalmente con aquella percepción primera de la hierba extendida en las telas de Karina, de una nueva serie aún en proceso.

Aunque ambas artistas no se conocían, el diálogo se había iniciado inevitablemente para mí. Más tarde, la obra de otra artista me inquietó, y aportó su dosis de alegría espontánea, pasando a engrosar esta red vegetal: se trataba de los sistemas pictóricos de Cecilia Orso, que toman en su esencia a hojas y plantas con la cual convivimos en nuestros patios familiares.

Mientras la muestra crecía cual brote, silenciosa, sin destino ni apuro, fui invitada a diseñar en esta Sala de Exposiciones un ciclo de presentaciones. “Elementales formas” es la primera entrega. Puesta en marcha entonces, otra artista, Susana Lescano, cuya obra abraza la circularidad del mundo natural, vino a completar esta “caja de juego”.

Esta exposición liga imágenes de diferentes artistas inspiradas en formas generadoras de la naturaleza vegetal: brote, yuyo, pasto, tallo, hoja, semilla, planta. Estas “elementales formas”, como el punto y la línea en la composición visual, han sido fuente de creación, pregunta o reflexión, o simplemente, punto de partida, en obras que provienen de diferentes lenguajes y proyectos estéticos. Puestas ahora en diálogo, comienza otra etapa de la muestra, también creativa, que propone la experiencia de descubrir conexiones posibles.

Karina Plensa: soy pasto, soy viento

“No sé muy bien quién soy/ por momentos el viento/ por momentos el pasto”.

La artista identifica en su poema los cambios del ser con los movimientos de la naturaleza, y devuelve una unidad perdida del hombre con su entorno.

El pasto, forma esencial en sus composiciones abstractas, se entrega a los vaivenes de esas posibilidades. El pasto es trazo vigoroso, intenso, en el grafito o libre fluir de la materia en la pintura. Son para ella, esos “pastos largos que danzan con el viento, suaves, ásperos, verdes, secos, que se aferran a la tierra a pesar de todo”. Y la tela blanda de la pintura continúa ese “implacable movimiento que el viento arrastra, lleva, trae, deja, susurra, murmulla, canta, grita, llora, suplica, goza”. La artista sugiere con estas brisas, que después de una tan deseada y anhelada calma que pareciera ser alcanzable, hay un volver a empezar, volver a rodar.

El viento, elemento invisible representado en el movimiento en los lienzos, tiene un gran protagonismo en esta obra, transformando la composición en espesa trama ondulada o intrigante amontonamiento de líneas (pastos) que esconde o sugieren que hay detrás algo, en apariencia desconocido.

Cecilia Orso: las plantas habitan los patios

Las pinturas y dibujos de la artista persiguen una “experiencia estética en relación a lo vegetal y el color”. La apreciación sensible de su obra es para ella fundamental: busca “manifestar diferentes sensaciones, a través del color y la forma, principalmente orgánica”.

Las plantas son el motivo que aparece como primordial (“porque me gustan”).

Piensa su obra en los patios, “porque de ahí sale”. Y desde allí, propone una “convivencia armónica entre el color natural, de las plantas y flores y lo artificial”. El lugar específico donde planta la obra, para elegir una metáfora adecuada, es parte del proyecto también. No le interesa anular ningún objeto que exista en los espacios que interviene;  al contrario, dice, aprovecha al máximo las posibilidades de un lugar. En esta exposición, la artista conducirá al visitante de la sala a un patio contiguo, haciendo visible su propuesta.

Sus composiciones, a las que define como reflexiones en torno a la naturaleza y su relación con ella, mezclan texturas, materiales y formatos. Son microsistemas pictóricos donde el movimiento de las “elementales formas” (a veces, sólo de hojas) deviene nuevas formas. Sus obras se abren, luminosas y diversas, a una sinfonía de colores, en un estallido de constelaciones.

Isabel Caccia: lo verde aún respira

Autora de proyectos que combinan la performance con participación del público, instalación y fotografía, la artista participará de esta exposición con material que pertenece a encajevegetal y castillos de cristal líquido, un díptico audiovisual, parte a su vez de una obra mayor. Explica la artista: “limen y diamantes. Artificio x naturaleza es el proyecto raíz que contiene encajevegetal, y que coexiste con la serie de castillos de cristal líquido. En esta etapa, lo nombra específicamente naturaleza muerta y verdes sustitutos en paisajes implantados.

La artista define a encajevegetal como un proyecto de vida, fundado en la idea de cultivos asociados: las jaulas en la terraza de su edificio “son la estructura que sostiene una diversidad de plantas, incluso yuyos e insectos”. Caccia no  elimina ningún elemento vivo. Más aún, les incorpora mostacillas y perlas. Las ventanas de su edificio le muestran “obras en construcción crónica de capas superpuestas y los hacedores de esas casas en columna”. En oposición, ella construye “castillos de cristal aún más frágiles que los de la cotidianeidad”. En su video, “lo micro se invierte a macro y me muestra lo que se nos escapa por alto”. En verdes sustitutos… hay “situaciones capturadas en la terraza donde conviven los restos de plantas secas con yuyos que han ocupado la misma porción de tierra que les correspondía en una botella de plástico”.

En encaje vegetal, “la naturaleza interviene el rígido tejido del artificio para donarle su esencia vital”. Y muestra cómo el verde sobrevive a pesar de todo.

Susana Lescano: vertiente de semillas

Espinas, frutos y semillas, también brotes, ingresaron como modelos estéticos en las últimas series escultóricas de la artista, creadora además de imponentes instalaciones que se exhiben en espacios públicos del país y el mundo. La semilla que engendra, el círculo vital, y otras formas contenedoras  que componen formas cerradas y abiertas, promoviendo así una obra con movimientos, han sido el germen de las obras de Lescano, desde la cerámica, la madera y el metal (bronce, acero). Una obra imaginada a partir del brote se exhibirá en el ingreso al refugio de muros que alojará a Cada día una semilla desafía el terreno, la instalación escultórica que ahora presenta, y que retoma la forma de un enorme gong metálico aludiendo al sonido, de cuya hendidura nacen semillas talladas en madera, pequeñas piezas que hacen vibrar al conjunto. De una forma circular que remite a Oriente, la artista hace nacer nuevas formas, siempre dentro de una concepción abstracta. Aunque aquí resuena aún, el sonido de la naturaleza.

Verónica Molas

Galeria de Imágenes – UBP Ciclo 2009

Una retrospectiva para darle el cierre al ciclo de la UBP.

Entrevista a Oscar Chichoni

chichoni

Entrevista a Oscar Chichoni

Maestro de la imagen

El artista cordobés siente que éste es su momento para dar y enseñar. Hacer ilustración en el cine es hoy su mayor interés. Vive una estimulante experiencia con el director de The Hobbit, Guillermo del Toro, quien lo sumó al equipo de diseño de la imagen del filme que se estrenará en 2011.

Oscar Chichoni llegó a un lugar ideal. Desde hace varios años importantes directores de cine lo convocan para trabajar en sus filmes, atraídos por su seductora imagen de seres ficticios y misteriosos, de metálica estética. Está en el rango más alto que cualquier ilustrador que se mueva en el mundo del cine pueda desear: hacer diseño conceptual de una película. Y tiene demanda para exponer y trabajar en distintas partes del mundo.

Sin embargo, el artista cordobés (nacido en Corral de Bustos en 1957), que expandió su difusión al exterior a partir de sus legendarias tapas en la revista Fierro, dice que el único lugar adonde quiere venir a enseñar y exponer es Córdoba. A fin de mes volverá para dar un curso intensivo de ilustración en el cine, y el año próximo exhibirá una ambiciosa muestra en el Museo Caraffa, a la que quizá se agreguen exposiciones en Rosario y Buenos Aires.

En una breve estadía en la capital de su provincia natal, de vuelta de Nueva Zelandia, donde desarrolla su actual trabajo de “conceptual designer” en The Hobbit, filme que dirige Guillermo del Toro, y que produce Peter Jackson (El Señor de los Anillos), y antes de volver a casa, es decir, a Londres, Chichoni está dispuesto a hablar de ilustración. Cuando se menciona el dibujo, él insiste: ilustración. Es decir, lo suyo.

¿El campo de la ilustración es cada vez más grande?

Justamente ese será un tema que daré en el curso de La Metro, que estará centrado en la utilización de la ilustración como representación gráfica de ideas en el cine, que es otro campo que es muy amplio y muy abierto. El cine te permite hacer cosas diferentes.

¿Y el cine complejiza ese proceso de producción?

Exactamente, lo hace más complejo y más dinámico, todo es mucho más rápido.

Se trabaja en equipo y en relación con diferentes áreas.

Claro, esto puede ser más difícil para quien está acostumbrado a trabajar solo en su estudio. Yo era un dibujante solitario cuando era dibujante de editorial. No tenía que compartir mi trabajo con nadie, pero me adapté inmediatamente al trabajo en equipo, interactuás con otras disciplinas, con el director, el director de arte que por ahí no necesariamente es buen ilustrador o dibujante, con los mismos guionistas.

Evidentemente te gusta mucho trabajar en cine.

Me encanta, por eso quiero dar mi experiencia en el curso, transmitir un poco lo que conozco, algo que puedo hacer recién ahora, a esta altura de mi carrera. Hace unos años estaba demasiado concentrado y ocupado en mi trabajo. Básicamente me interesa transmitir conocimientos a la gente que viene.

¿Es necesario “pasar” el conocimiento?

Es lo que viví. Absorbí conocimientos de un montón de gente que me lo dio generosamente. Siento que es una obligación y además, me es natural hacerlo. Me vino a la edad que me vino, no es una cosa que la hablé siempre.

Chichoni ha desarrollado una “extensa y desordenada experiencia”, que empezó a los 17 años, por entonces, con “una gran responsabilidad y una gran presión”.

Sintetiza así el pasado y presente de su intensa trayectoria: “Hice un montón de cosas distintas, pero al final, pienso, siempre me sirvió lo anterior. En este momento trabajo en cine con esa capacidad de relatar a través de las imágenes que me dio el comic, mi primera experiencia profesional; con la capacidad de presentar ideas que me dio la ilustración, y con esa capacidad de dibujar todo con una buena composición, con un buen color que me dio mi experiencia con la pintura. Todas las experiencias me sirvieron, hasta la publicidad”.

Son todos canales que alimentan una misma fuente.

Si, aunque en el momento me sentía un poco perdido, un dibujante de historietas fracasado, un pintor fracasado. ¡En ese momento! Era muy joven, pero después todo tuvo una coherencia, que desemboca en esto, todo sirvió para esto.

¿Y es mejor de esa manera?

Absolutamente, mejor que haber sido sólo ilustrador.

Sobre todo porque el cine es…

La multidisciplina, allí están acostumbrados a una flexibilidad.

¿Creés que el cine abre posibilidades a lo puramente visual?

Todas las nuevas tecnologías lejos de matar o disminuir la creatividad son disparadoras.  Hoy hay que volar muy alto para superar el estándar. Exige un desarrollo de la imaginación. Crear imágenes originales se convierte en algo difícil por momentos.

Chichoni siente que transmitir su experiencia ayuda a los jóvenes con menos experiencia profesional a “administrar el tema del éxito y el fracaso”. Y considera el fracaso como el mejor compañero: “aunque es indeseable, nos enseña cosas, experiencias que quedan”.

Un mundo en una mochila

Chichoni lleva el estudio en sus espaldas. “Lo que antes estaba en un camión de mudanzas, ahora está en la mochila: la computadora portátil, la tableta gráfica, todas las  cajas de pasteles, lápiz, pinceles, aerógrafos, todo esta acá”, dice y señala un lápiz digital. “Logro exactamente lo mismo con él, claro que en mi estudio tengo un monitor y tableta gráfica más grandes”, agrega.

Ha logrado comprimir y mudar técnicas y herramientas por una razón: “Siempre me interesé en la imagen, nunca en los materiales; nunca me vas a sentir hablar de papeles hechos a manos en Venecia o Alemania con técnicas medievales, me importa mi imagen, use los materiales que use. Por supuesto que siempre tuve los mejores pinceles, porque trabajás mejor, pero otras veces utilicé los peores pasteles porque servían a la técnica. Me aburren los temas de materiales. Mucha gente necesita tener esta relación de amor con los materiales para trabajar, yo nunca lo necesité”.

¿Te libertaste de los materiales?

No es que me liberé, nunca estuve preso, nunca estuve cautivo.

¿Tu preocupación es la composición entonces?

La imagen, el resultado final, lo que llega al público. En los últimos días compartí incluso mis ilustraciones con otro ilustrador, él era más rápido para hacer una base: yo hacía el dibujo, él ponía la base de color y yo lo terminaba. Puedo compartir sin ningún problema incluso mis ilustraciones, me interesa el resultado final, este caso era especial por el tiempo. No me interesa ni el prestigio personal ni el método, si que el resultado sirva.

“The Hobbit”

Chichoni trabaja en la preproducción de The Hobbit, una mega producción, continuidad de la saga El Señor de los Anillos, que serán dos películas basadas en el libro homónimo, también de Tolkien, anterior a El Señor… Chichoni llegó a Córdoba directamente desde Nueva Zelandia, donde se rodará el filme a partir del año próximo.

“Allá estuve haciendo diseño conceptual, que es el diseño de todas las ideas de lo que hace a personajes, escenografías, de todo lo visual del cine. Es una experiencia alucinante, soy uno de los cinco diseñadores conceptuales en un departamento de arte enorme, el más grande que haya visto, hecho con lo mejor del mundo; mi trabajo es bastante importante”, cuenta.

Guillermo del Toro, dice, “tiene unas capacidades que nunca vi., es guionista, director y director de arte, interviene en todo lo que es la imagen, se acuerda de todo y controla absolutamente todo”.

¿Esa forma de trabajo te da más posibilidades creativas como ilustrador?

Si, especialmente con un director así, increíblemente respetuoso de la creatividad de cada uno, acepta todas las buenas ideas, no tiene ningún problema, se tiene una relación muy fluida con él, y no siempre es así. El año pasado trabajé en una película francesa con un director muy poco receptivo a las ideas que no coincidían con las de él. De esa manera, uno se convierte en un apéndice y no en un colaborador que enriquece el proyecto, y así la relación se hace difícil, sobre todo conmigo. Estoy acostumbrado a trabajar libremente.

¿Y esa es tu fortaleza?

A una cierta altura de la carrera eso está establecido, uno dice yo trabajo así.

Además de The Hobbit, Chichoni participará de otros dos proyectos cinematográficos para 2010. The Hobbit demandará cuatro años de trabajo. Algo que considera “muy interesante, estimulante, y creativo”. Compartirá trabajo con otros talentos, como Alan Lee.

¿Vas a llevar tu estilo a “The Hobbit”?

Naturalmente fui derivando la película hacia algo que se acercara más a mí, lo que Guillermo del Toro quería que hiciera. Él se autodenomina mi primer fan, y es verdad, sabe toda mi obra, todas las tapas, cosas de 25 años atrás, se acuerda de todas las tapas que ilustré para Sudamericana, yo sólo me acuerdo de dos.

¿Cuántas tapas hiciste?

No sé, hay que preguntarle a él, de todo lo que hago me olvido. Me quiere comprar originales. Me abrazaba todos estos días, pasaba por mi tablero y me decía, “dejá de dibujar boludeces, boludo!” Eso lo aprendiste de Federico (Luppi) le decía yo. Luppi ha sido su actor fetiche.

Volviendo a tu arte, siempre se lo ha ligado a cierta estética.

Mi imagen se ha utilizado como imagen de ciencia ficción, pero yo nunca hice específicamente ciencia ficción, mi creatividad no es de ciencia ficción ni surrealista, dibujo lo que quiero, pero el mercado que te absorbe, necesariamente te encasilla. Hice  películas de época, de ciencia ficción, fantasy. En una película francesa que tal vez trabaje haría algo poético onírico, es otra experiencia visual. Los directores quieren mi imagen siempre, nunca me llaman para hacer otras cosas, incluso cuando he trabajado en videojuegos, me dicen, yo quiero que mi videojuegos sea como tus ilustraciones, después lo resultados no son parecidos por razones técnicas.

Están atraídos por tu imagen…

Coppola, Del Toro, Jackson quieren que las películas se vean como mis ilustraciones.

Para Chichoni eso es importante, sobre todo, porque no tiene agente que lo venda. “Me llaman directamente por mi imagen”, confiesa orgulloso.

¿La película integrará escenarios naturales y digitales?

Si, se integran escenarios naturales, escenografías, miniaturas (la miniatura tradicional).

Escenarios de escalas descomunales, ése fue mi aporte a la película, el sentido de la escala que ellos no tenían cuando yo llegué. Es una de mis obsesiones. Muchas veces los diseñadores y directores son tímidos al respecto, en este caso no había ningún tipo de timidez. Tuve montón de reuniones con la producción, querían hacer mis ideas pero eran cosas muy grandes que no se podían concretar, había dificultades. Pero no me llamaban para decirme no se puede hacer, sino para decirme la queremos hacer, pero había que trabajarlas para que entren en los estudios.

A medida que profundiza en las características de su trabajo, da a conocer otra obsesión: “simplificar la forma de todas las cosas, ir a lo esencial, no complicar, después si, enriquecer con detalles”. Aunque no mira con el microscopio, sus  ilustraciones “son muy ricas”. Diseña los escenarios que luego serán llevados a escala real. No todo será digital, cuenta, en esta película se usarán también elementos tradicionales.

¿La combinación da otra calidad a la imagen cinematográfica?

Definitivamente, porque al incluir personajes o elementos reales, hace que lo digital tenga que ser más realista para poder combinarse con la parte convencional. Cuando es digital va digital y cuando es convencional va convencional.

¿Te gustaría hacer tu película?

¡Seguro! Tengo varios proyectos, pero es muy difícil llevarlos a cabo. En cine todo el mundo tiene la gran idea, el proyecto propio, el propio guión. Todos podemos crear una historia, pero tenés que ser escritor o darle imagen a eso. Creo que todos tenemos imaginación. Guillermo del Toro dice ”todo el mundo puede abrir una historia, pocos pueden cerrarla bien”.

trama secreta

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