Luz, sonido y espacio: el Panal propone una ecuación perfecta entre arquitectura e imagen, en la muestra internacional “¡Afuera!”.

Por Verónica Molas
Imposible disociar el edificio El Panal con las obras que allí exhibe en estos días, separar el contenedor de su contenido. La histórica construcción de Rivera Indarte 55, recuperado para la muestra internacional de arte “¡Afuera!”, que organizó el Centro Cultural España Córdoba, completa y dialoga con cada una de las 28 propuestas que concentra, y en la que participan más de 40 artistas argentinos y del mundo. Es sin dudas una experiencia conmovedora visitar esta sección del evento, una propuesta que no es efímera como las intervenciones en la calle, pero que incorpora lo urbano a su manera. El equipo de curadores comandado por el cubano Gerardo Mosquera partió seguramente de este material de trabajo, el propio Panal, y los sentidos que éste ofrece, sus texturas, sus laberínticos recorridos, las evocaciones de sus salas, patios y escaleras, para diseñar la muestra y sus participaciones.
La recomendación es llevar el mapa que se entrega en la entrada pero no atarse a éste, y elegir un camino para empezar, luego, perderse en los circuitos de El Panal, atravesar las telas colgantes de Lucía Koch y mirar desde allí al cielo: se descubrirá un shock inscripto en las paredes, del colectivo Dadá Mini, pero habrá que mirar bien arriba porque hay más.
Es que esta enorme casona ha sido tan bien aprovechada, que hasta sus zonas clausuradas (por seguridad) son materia para que otro colectivo local, los chicos de Towelmami, concibieran su obra como una cabina de control con televisores (instalación, videoarte) que traen a la pantalla aquellas imágenes inaccesibles.
El miedo, el peligro, pero también el goce estético son las sensaciones y las reflexiones que proponen las obras (Muntadas, Joglar, González Palma, Boyce), en su mayoría videoinstalaciones, puestas que integran la fotografía y el sonido al espacio y parten de él, como en la obra de otros cordobeses Hugo Aveta, Dolores Cáceres y Yamil Burguener.
Se podría decir que abre la muestra la obra del colombiano Oscar Muñoz, que como muchos de los aquí presentes, son artistas de bienales. Es una celebrada obra sobre la imagen al borde de la desaparición, un sentido tan apropiado para el lugar y la emergencia de la realidad local.
No tiene mucho sentido recomendar una obra, más bien, advertir que es necesario transitar el espacio y su obra en cada rincón que ofrece El Panal, activar los sentidos al máximo. Y llegar, por ejemplo, a la enorme pantalla que da luz a la obra de Charly Nijensohn y que obliga a elevar los ojos, hacia una lucerna de espectacular diseño. La obra de Carlos Amorales es otra invitación al recogimiento, a las pulsaciones, pasando antes por una fantástica fiesta de murales que hacen dudar a uno si ya está otra vez en la calle. También sucede esto si se sigue la rampa de Pablo Uribe y se baja la vista a la peatonal y sus sonidos. Los sonidos, la música, fundamental en esta muestra, es otro nivel de la percepción que no se debe ignorar.

La muestra
“¡Afuera! Arte en Espacios Públicos”. El Panal (Rivera Indarte 55). Domingos a jueves de 10 a 20. Viernes y sábados de 10 a 22. Entrada libre y gratuita. Toda la información y novedades en el sitio de la muestra: www.arteafuera.com.ar

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Entrevista a Gerardo Mosquera

“Un arte que busque la comunicación”


El cubano Gerardo Mosquera pasó por Córdoba y habló de “Afuera!”, el evento de arte internacional que copará las calles de la ciudad en octubre.


Por Verónica Molas

Aquí y allá. Una semana intensa con reuniones de trabajo entre el Centro Cultural España Córdoba, bares, el Panal, el Archivo de la Memoria, e incluso, el Campo de la Ribera, alrededor de una ronda de mate a la que se sumaron ex presos políticos. Nada ni nadie quedó al margen de su agenda. Gerardo Mosquera, el curador internacional que conduce “Afuera! Arte en Espacios Públicos”, que se realizará a partir del próximo 8 de octubre, llegó para definir lo que será un ambicioso evento de arte contemporáneo. Todos adentro, pero afuera, en el espacio compartido, es la idea.

Crítico, curador e historiador del arte independiente, Mosquera es el fundador de la Bienal de La Habana. Su particular posición respecto a la no existencia del arte latinoamericano, no para negarlo, claro, sino para igualarlo al arte de cualquier parte del mundo, se define básicamente por los proyectos que defiende y organiza, y a través de sus textos, que publican revistas especializadas del mundo y en sus libros, como el que acaba de publicar la editorial española Exit, Caminar con el diablo. Texto sobre arte, internacionalismo y culturas.

Cuando participaba de estos encuentros en los espacios de la memoria, Mosquera no imponía su palabra; escuchaba, y después que todos habían hablado, acercaba su opinión. La excepción fue la entrevista periodística. El principal curador del Afuera cree muy necesaria la difusión del proyecto. Lo remarca, para que toda la gente participe, señala. Entonces, allí sí dice lo suyo.

_¿”Afuera!” traspasa la categoría de lo periférico o latinoamericano?

_Es uno de los aspectos importante del proyecto: artistas internacionales y una participación local muy fuerte. Sale a la calle y se realiza fuera del establishment cultural de la ciudad, busca incidir en otros espacios. Va a tener mucha repercusión. Como tú sabes, tiene una estructura múltiple, habrá varios aspectos, secciones por así decirlo, y en cada una de ellas habrá gran participación de equipos de apoyo que serán entrenados, que recibirán una preparación previa.

_¿Es decir que contemplará un aspecto educativo?

_”Afuera!” será prácticamente una escuela para la gente, una escuela informal. El componente educativo se dará al revés de lo que suele pasar. A menudo, el trabajo educativo con las exposiciones funciona así: se arma la exposición y se lleva a la escuela con un guía, o se hacen actividades, eso está muy bien, pero en este caso el contenido será anterior y formará parte de la realización del proyecto en el que participarán jóvenes artistas y estudiantes, trabajando en la propia realización y concepción del proyecto, es muy distinto. Estos equipos ya están en contacto con los artistas que, en algunos casos, aun no han concebido la obra. Es un diálogo, un intercambio, un aspecto a destacar de este proyecto.

_¿Otra manera de trabajar con el arte?

_Claro. Y además hay otra cuestión. Argentina es un país mega cefálico, está la enorme ciudad de Buenos Aires con su vida cultural. Para mí, como curador, es un gran estímulo hacer un evento de esta escala y esta seriedad en una ciudad como Córdoba, descentralizar también los circuitos culturales. Córdoba es una ciudad de peso, de importancia, de tradición universitaria. Me gusta mucho la idea de presentar un proyecto de esta magnitud y romper con el centralismo bonaerense, otro aspecto “sano” del proyecto más allá del arte. La creación de nuevos espacios en otras ciudades, contribuir a la vida cultural de una ciudad que no sea la capital, como sucede en América Latina.

_¿Cuál será el evento sobresaliente?

_Eso es interesante subrayar. El “Afuera!” tendrá cuatro secciones, pero no una más importante y las otras colaterales. “Afuera!” es todo al mismo tiempo, la obra en la calle, en El Panal, la residencias de artistas junto a docentes, el vinculo con la Universidad y proyectos de grupos fuera del establishment que ya estaban trabajando en Córdoba. Invitamos a Dadá Mini, y Demolición/Construcción. No les decimos lo que tienen que hacer, es al revés, ellos son los que presentan el proyecto y se les da un modesto apoyo financiero, este no es un proyecto de grandes inversiones. Habíamos invitado también a Casa 13, pero tomaron su muy respetable decisión de no participar.

_En fin, ¿este encuentro artístico tendrá su propio estilo?

_Se hará de acuerdo a las expectativas y a las posibilidades de aquí. Participan también artistas de la corriente hegemónica y otros más locales, todo el mundo al mismo nivel. No escogimos a los artistas pensando si eran famosos, sino por sus posibilidades de responder al tipo de proyecto que se quería hacer. No tenían que ser todos necesariamente latinoamericanos. Por una lógica de la región donde está Córdoba y de presupuesto, pues claro, abunda el número de latinoamericanos, pero habrá artistas de China, Inglaterra o Tailandia.

_¿Qué sucederá en El Panal?

_Se está trabajando en eso. Estuvimos muy atentos a concebir El Panal como una situación, el aprovechamiento de un espacio que estaba sin uso, y que nos parece un espacio muy interesante para exhibir arte, con los artistas reaccionando precisamente a las características del espacio. Me interesa mucho el hecho, tan sorprendente para mí, de ver ese enorme edificio abandonado en el centro mismo de la ciudad, una cosa insólita, ¿no?

-Claro, un espacio muy popular, la gente lo recuerda mucho.

_Ahí vas a ver de todo, video, intervenciones, instalación, todo tipo de cosas.

_¿Y en la calle cuál será el plan?

_En todos los casos buscamos artistas capaces de hacer obra que pueda comunicarse con la gente. Siempre me ha parecido absurdo poner arte en la calle que la gente no entienda, obras que requieran un conocimiento previo, una preparación para poder ser decodificada. Buscamos artistas que fuesen capaces de hacer obras sofisticadas en términos del mundo del arte, es decir, complacer al mundo del arte con su nivel de exigencia, pero que a la vez puedan ser comprendidas, por lo menos en un gran porcentaje de su contenido, por la gente de la calle, e impactar sobre cosas de la ciudad, cuestiones que tienen que ver con la vida contemporánea, decirle cosas a la gente.

_¿En esa elección está implícita tu idea de arte?

_Lo que más me gusta del arte es precisamente su capacidad de ir más allá de sí mismo, esto es lo que a mí me resulta fascinante del arte, su posibilidad de comentar, de analizar, conmoverte con respecto a todo, de salirse de si mismo. Como curador y crítico me interesa mucho ese tipo de obra. Últimamente estoy muy preocupado por la posibilidad de ampliación del público artístico, por eso me interesan los proyectos que tengan esta característica, que puedan ser decodificados sin detrimento de su seriedad y calidad. No un arte didactista ni arte populista, pero sí, un arte que busque la comunicación, que el artista se plantee la búsqueda de un público ampliado. Ocurrió con “Ciudad Múltiple”, un evento que co-curé en Panamá, y en “El patio de mi casa”, en 16 patios de la ciudad española de Córdoba en octubre del año pasado: arte en contacto con públicos populares. De este proyecto se hará una versión en 10 patios del centro histórico de Quito, en setiembre. De aquí voy a trabajar en ello.

_Claramente subyace un interés por un acceso democrático al arte.

_Con esto no estoy atacando para nada la obra compleja que requiere una preparación para ser decodificada. Pero me preocupa mucho el nivel de reducción del público de arte contemporáneo. Es una paradoja, ya que en las bienales internacionales va muchísimo público, pero van un poco para ver un espectáculo que se presenta en la ciudad, y muchas veces acaban por reírse de las obras, no entienden o no pueden relacionarse con ellas.

Chávez en la plaza

Una escultura ecuestre del presidente venezolano Hugo Chávez a caballo, del español Fernando Sánchez Castillo, será una de las obras monumentales que tomará el espacio público. El artista, que trabaja con figuras históricas, llevará después esta figura a otras ciudades. Y es muy probable que el conocido artista tailandés Rikrit Tiravanija, prepare, a su manera, una comida popular en la calle. Estos artistas, junto al cordobés Lucas Di Pascuale (quien ya lanzó su obra participativa, “Ciudadano”), Tomás Saraceno (tucumano radicado en Alemania), Gustavo Artigas (México), Christian Jankowski (Alemania), Lara Almárcegui (España/Holanda), y Aníbal López (Guatemala), completarán una de las cuatro secciones de la muestra, la de “Espacios Públicos”. Ellos trabajarán con estudiantes de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba.

“Afuera!” tendrá otras tres secciones: “Residencias”, en la que cuatro artistas del exterior (brasilero Ricardo Basbaum, la inglesa Sonia Boyce, el chileno Mario Navarro y la colombiana Milena Bonilla) trabajarán en la Escuela de Bellas Artes Figueroa Alcorta; numerosas obras en el edificio “El Panal”; y un programa de “Auditorio”.

“El Panal” será un “estudio abierto” con artistas de todo el mundo que enviarán sus obras, en su mayoría, arte de nuevas tecnologías, adelanta Luz Novillo Corvalán, curadora local del encuentro, junto al porteño Rodrigo Alonso. Los cordobeses Dolores Cáceres y Hugo Aveta preparan proyectos especialmente pensados para este espacio, al igual que Luis González Palma, artista guatemalteco que reside en Cabana (Unquillo).

El evento incluyó un concurso, cuya obra ganadora se exhibirá en las salas del Centro Cultural España Córdoba. “Será el adentro del “Afuera!” ironiza Novillo Corvalán.

relatos en escena

castillito y relojes

El pasado viernes 4 de junio se realizó Relatos en escena, segunda entrega del proyecto 2010 Imaginarios en la Casa de los Enanitos que organizo en la Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal (Secretaría de Extensión).


La propuesta integró dos escenas. Por un lado, en lo que fue la sala de estar de esta residencia, “la Casa de los Enanitos” (construida por Faustino Ripamonti a comienzos del siglo 20), transformada en un set audiovisual, sesionó el Taller de Historia Oral del CPC de Arguello, dirigido por Nélida Agueros.
Reunidos alrededor de una mesa y una merienda especial (galletas de avena y nueces caseras), un grupo de vecinos del barrio aportó sus testimonios, inéditas historias de la casa, e incluso fotografías que por primera vez nos acercaron a las imágenes del interior de esta residencia. Los relatos también reflotaron cómo era ese living, qué muebles había (”una vitrola aquí y una fila de esculturas”, comentó una señora que nació en la casa).
Este encuentro con la memoria oral del barrio dialogó con una puesta artística en el jardín (intervenciones visuales, sonoras y teatrales), de la comunidad educativa de la UBP. El parque de la casa resplandeció y revivió (foto) con los castillitos iluminados, el rincón de juegos, el castillito con sus múltiples horas y relojes que marcaron el tiempo hacia atrás.
Otros estuvieron iluminados con velas o con luces de colores; y la fuente del jardín también se iluminó con las imágenes proyectadas desde los árboles. Una obra sonora y la acción teatral de un grupo de personajes completó el clima de ensueño de esta propuesta que rescató los sonidos de los niños que habitaron la casa.

Participaron:

Nélida Milagros Agüeros e integrantes del Taller de Historia Oral Barrial CPC de Argüello (programa de la Dirección de Políticas Vecinales, Subsecretaría de Participación Ciudadana de la Municipalidad de Córdoba); Aulauniversitaria de la UBP; Gisela Di Marco, Alejandro Saya y Pablo Dagassan junto a los alumnos de Comunicación Audiovisual de la UBP; Mariel Bof dirigiendo el Elenco de Teatro de la UBP.

Autoría y coordinación del proyecto: Verónica Molas
Organiza e invita: Secretaría de Extensión de la UBP
Las próximas fechas, en agosto y octubre, aportarán más exposiciones, eventos y encuentros con la historia de Arguello y la casa.
Hasta entonces!
Vero Molas

En 2010 vení a la Casa de los Enanitos!


imaginarios

tu propia vivencia


Desde comienzos del siglo 20, la casa donde hoy funciona la Sala de Exposiciones de la UBP es fuente de imaginarios en la comunidad. Por eso, obras colaborativas de fotografía, teatro y performance, memoria oral, escritura, diseño, arquitectura, y video tomarán este año los espacios de la casa: living, sótano, y jardín.


este miércoles 21 de abril a las 19 descubrí


“indicios”


En el primer evento del ciclo 2010 “Imaginarios en la Casa de los Enanitos” aparecen las primeras imágenes de un álbum de fotografías y personajes fantasmales que habitarán, esta vez, el living de la casa.

Participan

Paulo Jurgelenas y alumnos de las cátedras de Fotografía Carreras de Diseño y Arquitectura UBP/ Mariel Bof y Elenco Estable de Teatro UBP.

Coordina: Verónica Molas


entrada libre y gratuita


Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal

Secretaría de Extensión-UBP


Avenida Donato Álvarez 380, Argüello


Córdoba, Argentina

mutable

La última muestra del ciclo 2009, “Lo bello natural” de la Sala de Exposiciones de la UBP, pone en diálogo obras atraídas por la idea de la transformación de una materia que encarna pensamientos, proyectos que evocan los procesos de mutación de la naturaleza: dibujos de Leonardo Ceolin; mural de xilografías de Cecilia Luque; e instalaciones de Florencia Cava y Diego Arrascaeta.

la sensación del silencio

En las pinturas de Florencia Cava, un clima atmosférico va tornando lenta y sutilmente densa la escena pictórica. La oscuridad es sólo una apariencia, y en cada lugar impera un silencio generador, activo.

En las obras de “Tensión (es)”, de 2007 y 2008, la artista trabajó el espacio dentro de un plano bidimensional, en un evidente diálogo de un cuadro con otro y con el conjunto. Su pintura va hacia una profundidad que pone en tensión formas (o manchas) que aparecen flotando. La extrañeza no es casual, advierte la artista; es una búsqueda que favorece un espacio para que el espectador se interrogue sobre lo que ve: “formas (sin forma) que aparecen allí, expectantes”. En “Clases del silencio”, pincelada y mancha construyen  espacios/lugares profundos, gestuales y expresivos. “Me interesa lo que aparece allí donde uno se calla, las clases o formas que puede tomar el silencio, el sujeto en un escenario silencioso, la contemplación o la imagen como formas del silencio”, sugiere, al “detener la mirada sobre la carga matérica, lo minúsculo y el azar en esas pequeñas marcas”.

la multiplicación del gesto

Todos los rostros posibles. El movimiento y la espontaneidad del gesto, puestos como cartas sobre una mesa, componen el mural de xilografías en el que Cecilia Luque se autorretrata y nos mira al mismo tiempo. Operando a la manera de una estética pop, la artista se detiene en cada mínima transformación del gesto y su devenir en lo visual. Va graduando las imágenes de la más oscura a la más clara en diferentes intensidades, grises, donde la definición del rostro se diluye, se torna incierta. Y libera, también, algunas zonas del soporte, a las que deja vacías. El trayecto de este mural va de la fotografía a la xilografía, y de allí la artista propone una composición estallada. De 10 xilografías iniciales, la multiplicación resulta un mosaico de 100 imágenes. Pero la artista rompe la exactitud y suma un rostro más, una repetición que determina un número impar. 101; la progresión de cada retrato inicial da cuenta de las mutaciones imperceptibles del rostro y sus miles de rayas y curvas que ya no son rostro. Detalles que pueden leerse sólo descubriendo, jugando con su forma.

la impotencia de la palabra

En la obra de Diego Arrascaeta, el dibujo se sitúa como una escritura que penetra el espacio mudo de la pintura. La constante transformación de la línea es central. En esta exposición, el artista empapela literalmente un tramo del pasillo que permite el ingreso al sótano, con un mural compuesto de pequeños cuadros de madera, que en el conjunto aparecen casi como una huella, un murmullo que anticipa un grito, la vociferación de un mensaje que quiere hacerse oír, la rabia rebalsando, la impotencia de la palabra, o donde ésta se estrella, se rompe y no puede “decir”. Las inscripciones en las pinturas son por momentos señales mínimas, apenas visibles, o de lo contrario, presencia dramática. En otro tramo de su presentación, en  un recinto de ladrillos, el artista instala tres módulos compositivos: una cuadrícula de ladrillos añejos, que no están intervenidos, rescatados de antiguas construcciones; ladrillos intervenidos con los gestos de poemas abstractos; y ladrillos intervenidos con frases manuscritas, “Testigos de la impotencia”, obra que incluye aforismos suyos y de Fermín Aranda, a quien dedica esta muestra.

la animalidad de la línea

En estas obras de Leonardo Ceolin, las figuras se insinúan en una imagen que las devuelve a la vez desfiguradas, permeables a nuevas dimensiones y sentidos; imágenes, reflexiona el artista, en el que el gesto dibujado va mutando en otros, un devenir en el que el trazo muta la naturaleza de su vibración.

En su proceso creativo, el artista “desterritorializa la idea inicial”: en sus dibujos podemos ver el proceso en el cual la figura, “puerta de entrada” a la imagen, va hacia otras líneas de fuga, o hace también el camino inverso; a partir de una abstracción llega a una imagen que no se muestra enseguida. La animalidad atraviesa los dos trabajos que aquí presenta: en “Deseo transindividual”, esa animalidad está dada por la fuerza del trazo, en las partes zoomorfas del cuerpo, y en “Las tres metamorfosis del espíritu”, en los animales, personajes filosóficos de un estado de evolución del espíritu. “Deseo transindividual” se extiende como un paisaje activado por formas que devoran y copulan. La imagen, salvaje y sensual a la vez, contiene diferentes núcleos expresivos. El grafito sobre el papel le permite apasionar la composición, al intensificar esta voluntad en diferentes grados de saturación, en un horizonte abierto a una extraña forma que camina transmutándose.

Verónica Molas

Mutable

De 15 de octubre al 13 de noviembre.

Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal

Avenida Donato Álvarez 380, Argüello, Córdoba.

Lunes a viernes de 9 a 20.

Entrada libre y gratuita.

Mutable despide el ciclo 2009 en la UBP

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“Mutable” despide el ciclo 2009 en la UBP La Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal (avenida Donato Álvarez 380, Argüello) inaugura el jueves 15 a las 19, “Mutable”, la última muestra de su ciclo 2009. “Mutable” pone en diálogo obras atraídas por la idea de la transformación de una materia que encarna pensamientos, proyectos que evocan los procesos de mutación de la naturaleza: dibujos de Leonardo Ceolin; mural de xilografías de Cecilia Luque; e instalaciones de Florencia Cava y Diego Arrascaeta.

Producción: Verónica Molas. Mutable Inauguración: jueves 15 a las 19 Hasta el 13 de noviembre.

Sala de Exposiciones de la Universidad Blas Pascal Avenida Donato Álvarez 380, Argüello, Córdoba.

Lunes a viernes de 9 a 20.

Entrada libre y gratuita.

Organiza e invita: Secretaría de Extensión de la UBP.

Sobre “Mutable”: Esta muestra cierra el sentido del ciclo “Lo bello natural” (obras que toman a la naturaleza como modelo estético abriendo otros caminos posibles de lo visual), desde una perspectiva que amplifica la apertura y arbitrariedad de los proyectos artísticos. La muestra comienza con una buena dosis de gráfica en el hall principal, un mural estallado en 101 xilografías, 101 retratos en los que el gesto se expande y multiplica, obra de Cecilia Luque. A su alrededor, se exhiben dibujos en grafito de Leonardo Ceolin, dos trípticos atravesados por la idea de animalidad que la línea encarna, mutándose en cada trazo: “Deseo transindividual”, y “Las tres metamorfosis del espíritu”. En el sótano, Diego Arrascaeta construye una pared pictórica en las que el dibujo se sitúa como una escritura que penetra el espacio mudo de la pintura; además, en otro recinto, ladrillos rescatados de una obra en construcción, y otros intervenidos con frases que hablan de la impotencia de la palabra, a la vez que gritan su verdad. En una composición con pinturas, de Florencia Cava, finaliza el recorrido de “Mutable”, obras habitadas por el silencio y continua movilidad de las formas.

cierre ciclo UBP – 13 de noviembre

Una retrospectiva para darle el cierre al ciclo de la UBP. Mas información proximamente.

Reflejos en el bosque

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Reflejos en el bosque

Los pastizales, el bosque, o el envolvente verde prefiguran formas que la creación artística toma como perspectiva, espacio de expresión, sensibilidad y pensamiento. Esta idea generó “Reflejos en el bosque”, segunda muestra del ciclo “Lo bello natural”, que abandona lo micro e ingresa a las profundidades vegetales y sus afinidades con la oscuridad, misterio, deseo e intimidad. La luz y las mutaciones son determinantes de las distintas composiciones boscosas. Y suman en ese camino, a la poesía y la arquitectura, como aliados a lo visual.

Cuerpos transformados

Luciana Martínez se rinde ante las imágenes del mundo natural. Sus pinturas y objetos recrean sus atmósferas, reviven su recuerdo. La naturaleza invade y avanza sobre sus creaciones encapsulando las figuras, contaminándolas y  modificando. En este proceso aparecen elementos inútiles, de descarte, incluso su propio cabello. La artista busca restaurar un “entorno de descanso”; y así su obra se vuelve naturaleza; las figuras se mimetizan con el paisaje, con sus colores, texturas, matices, líneas, formas y volúmenes. La artista mira perpleja este devenir, donde cuerpos invadidos por la naturaleza reposan en el paisaje, “y por fin hablan, hablan de admiración y reverencia”.

En “Paradise”, fotografías de Paula Soruco, tres chicas visitan un bosque-pantano. Julia Grellet es la chica fotografiada, Soledad Nicodemo, asistente y hablante, y Paula Soruco, quien fotografía y también habla. Las tres habitan por un instante ese lugar ligado a los rituales del habla, los cuentos, la historia, los mitos, los símbolos, donde la conciencia se altera. Bosque extraño, múltiple y vibrante en su proliferación de fibras manchadas de luz y sombra.

Estas fotos nacieron de una serie de poemas donde aparecen configuraciones orgánicas asociadas a urdimbres, follaje, arborescencias, árboles, ramajes, ríos y afluentes, configuraciones liquidas de la misma figura, mapas de venas en el cuerpo, nudos en el pelo. Las imágenes, ligadas a la experiencia femenina y la infancia, desenredan una enredadera en bosque, urdimbre vegetal de miles de tonalidades de la naturaleza a la luz y la sombra, donde el sol cruza entre el follaje. “Nada ni nadie entra en un bosque sin dejarse trasformar por millones de roces, verdes y sus hojas, tallos, luces cruzadas, sombras por donde de pronto corre un rayo de luz perfecto”, escribe la artista.

Miedo y deseo

En la penumbra, entre las sombras de los árboles, diminutas casitas irradian luces. Árboles secos, muertos, componen un bosque devastado en el que sobrevive una luminosidad. El juego de veladuras y trasparencias, de sensaciones ambiguas, en esta instalación de Eugenia Guevara, pone filtros a la percepción y deja entrever que la oscuridad puede ser a veces no tan oscura. Su maquinaria visual alude al misterio, pero también al miedo y al vacío, a una vivencia de pérdida o ausencia; en este ambiente el sujeto se piensa desde el paisaje.

Al lado, Maina Cordero, exhibe “Pida un deseo, desee”, un bosque de panaderos que se reflejan en el suelo como metáfora del deseo, perteneciente al cielo y a la tierra. La artista impulsa, invita a asomarse y actualizar un acto íntimo, privado: soplar el panadero, exhalando un pedido. La artista crea un pequeño bosque para aquellos que en algún momento dejaron de desear, como un espacio ritual posible. La figura principal de su obra, el panadero (pampa de semillas que resulta de la flor del diente de león) es aquí fuente de vida, imagen de una fuerza invisible que anima.

elementales formas

isabel hojaelementales formas de lo vegetal

Los pastos rozados por el viento en la pintura de Karina Plensa, movimiento que la artista restaura en la gran tela que abre esta exposición, anidó en mí, y desencadenó la idea de esta muestra, hoy bautizada como “elementales formas”. Casi en simultáneo, la belleza que Isabel Caccia extraía en sus fotografías a plantas y yuyos sacados del olvido, verdes sobrevivientes en la urbe gris, se enredaron naturalmente con aquella percepción primera de la hierba extendida en las telas de Karina, de una nueva serie aún en proceso.

Aunque ambas artistas no se conocían, el diálogo se había iniciado inevitablemente para mí. Más tarde, la obra de otra artista me inquietó, y aportó su dosis de alegría espontánea, pasando a engrosar esta red vegetal: se trataba de los sistemas pictóricos de Cecilia Orso, que toman en su esencia a hojas y plantas con la cual convivimos en nuestros patios familiares.

Mientras la muestra crecía cual brote, silenciosa, sin destino ni apuro, fui invitada a diseñar en esta Sala de Exposiciones un ciclo de presentaciones. “Elementales formas” es la primera entrega. Puesta en marcha entonces, otra artista, Susana Lescano, cuya obra abraza la circularidad del mundo natural, vino a completar esta “caja de juego”.

Esta exposición liga imágenes de diferentes artistas inspiradas en formas generadoras de la naturaleza vegetal: brote, yuyo, pasto, tallo, hoja, semilla, planta. Estas “elementales formas”, como el punto y la línea en la composición visual, han sido fuente de creación, pregunta o reflexión, o simplemente, punto de partida, en obras que provienen de diferentes lenguajes y proyectos estéticos. Puestas ahora en diálogo, comienza otra etapa de la muestra, también creativa, que propone la experiencia de descubrir conexiones posibles.

Karina Plensa: soy pasto, soy viento

“No sé muy bien quién soy/ por momentos el viento/ por momentos el pasto”.

La artista identifica en su poema los cambios del ser con los movimientos de la naturaleza, y devuelve una unidad perdida del hombre con su entorno.

El pasto, forma esencial en sus composiciones abstractas, se entrega a los vaivenes de esas posibilidades. El pasto es trazo vigoroso, intenso, en el grafito o libre fluir de la materia en la pintura. Son para ella, esos “pastos largos que danzan con el viento, suaves, ásperos, verdes, secos, que se aferran a la tierra a pesar de todo”. Y la tela blanda de la pintura continúa ese “implacable movimiento que el viento arrastra, lleva, trae, deja, susurra, murmulla, canta, grita, llora, suplica, goza”. La artista sugiere con estas brisas, que después de una tan deseada y anhelada calma que pareciera ser alcanzable, hay un volver a empezar, volver a rodar.

El viento, elemento invisible representado en el movimiento en los lienzos, tiene un gran protagonismo en esta obra, transformando la composición en espesa trama ondulada o intrigante amontonamiento de líneas (pastos) que esconde o sugieren que hay detrás algo, en apariencia desconocido.

Cecilia Orso: las plantas habitan los patios

Las pinturas y dibujos de la artista persiguen una “experiencia estética en relación a lo vegetal y el color”. La apreciación sensible de su obra es para ella fundamental: busca “manifestar diferentes sensaciones, a través del color y la forma, principalmente orgánica”.

Las plantas son el motivo que aparece como primordial (“porque me gustan”).

Piensa su obra en los patios, “porque de ahí sale”. Y desde allí, propone una “convivencia armónica entre el color natural, de las plantas y flores y lo artificial”. El lugar específico donde planta la obra, para elegir una metáfora adecuada, es parte del proyecto también. No le interesa anular ningún objeto que exista en los espacios que interviene;  al contrario, dice, aprovecha al máximo las posibilidades de un lugar. En esta exposición, la artista conducirá al visitante de la sala a un patio contiguo, haciendo visible su propuesta.

Sus composiciones, a las que define como reflexiones en torno a la naturaleza y su relación con ella, mezclan texturas, materiales y formatos. Son microsistemas pictóricos donde el movimiento de las “elementales formas” (a veces, sólo de hojas) deviene nuevas formas. Sus obras se abren, luminosas y diversas, a una sinfonía de colores, en un estallido de constelaciones.

Isabel Caccia: lo verde aún respira

Autora de proyectos que combinan la performance con participación del público, instalación y fotografía, la artista participará de esta exposición con material que pertenece a encajevegetal y castillos de cristal líquido, un díptico audiovisual, parte a su vez de una obra mayor. Explica la artista: “limen y diamantes. Artificio x naturaleza es el proyecto raíz que contiene encajevegetal, y que coexiste con la serie de castillos de cristal líquido. En esta etapa, lo nombra específicamente naturaleza muerta y verdes sustitutos en paisajes implantados.

La artista define a encajevegetal como un proyecto de vida, fundado en la idea de cultivos asociados: las jaulas en la terraza de su edificio “son la estructura que sostiene una diversidad de plantas, incluso yuyos e insectos”. Caccia no  elimina ningún elemento vivo. Más aún, les incorpora mostacillas y perlas. Las ventanas de su edificio le muestran “obras en construcción crónica de capas superpuestas y los hacedores de esas casas en columna”. En oposición, ella construye “castillos de cristal aún más frágiles que los de la cotidianeidad”. En su video, “lo micro se invierte a macro y me muestra lo que se nos escapa por alto”. En verdes sustitutos… hay “situaciones capturadas en la terraza donde conviven los restos de plantas secas con yuyos que han ocupado la misma porción de tierra que les correspondía en una botella de plástico”.

En encaje vegetal, “la naturaleza interviene el rígido tejido del artificio para donarle su esencia vital”. Y muestra cómo el verde sobrevive a pesar de todo.

Susana Lescano: vertiente de semillas

Espinas, frutos y semillas, también brotes, ingresaron como modelos estéticos en las últimas series escultóricas de la artista, creadora además de imponentes instalaciones que se exhiben en espacios públicos del país y el mundo. La semilla que engendra, el círculo vital, y otras formas contenedoras  que componen formas cerradas y abiertas, promoviendo así una obra con movimientos, han sido el germen de las obras de Lescano, desde la cerámica, la madera y el metal (bronce, acero). Una obra imaginada a partir del brote se exhibirá en el ingreso al refugio de muros que alojará a Cada día una semilla desafía el terreno, la instalación escultórica que ahora presenta, y que retoma la forma de un enorme gong metálico aludiendo al sonido, de cuya hendidura nacen semillas talladas en madera, pequeñas piezas que hacen vibrar al conjunto. De una forma circular que remite a Oriente, la artista hace nacer nuevas formas, siempre dentro de una concepción abstracta. Aunque aquí resuena aún, el sonido de la naturaleza.

Verónica Molas

Galeria de Imágenes – UBP Ciclo 2009

Una retrospectiva para darle el cierre al ciclo de la UBP.